• Ana Querol Psicologia

¿Necesito un psicólogo?

Updated: Jun 10, 2019


Muchas personas se han enfrentado alguna vez a esta duda que francamente no es fácil de resolver. No existen fórmulas mágicas ni universales para decidir si debemos ir al psicólogo o no, lo cual hace más difícil aclararse y tomar una decisión.

Cuando nos enfrentamos a problemas psicológicos con un diagnostico claro parece más evidente la necesidad de acudir a un profesional que pueda ayudarnos pero…


¿Y si no sé lo que me pasa? ¿Y si yo creo que no tengo nada de eso? En estos casos, que por otro lado son los más frecuentes, podemos pasar mucho tiempo, incluso años decidiendo si lo necesitamos o no.


¿Pero por qué es tan difícil tomar esta decisión? Se supone que la figura del psicólogo ya está más aceptada y vamos viendo como algo normal ir al psicólogo pero la realidad es que sí, es normal, pero para los demás. Vemos bien que otras personas acudan, no les juzgamos ni estigmatizamos e incluso los alabamos por hacerlo pero…. ¿Y si yo lo necesito?


Cuando uno se plantea si necesita un psicólogo entran en juego un montón de miedos y dudas personales que frecuentemente hacen que pasemos mucho tiempo dudando y posponiendo la decisión.


Y ¿por qué es tan difícil? Algo que suelo comentar habitualmente en consulta es que acudir al psicólogo no tiene nada de agradable ni de bonito, sobre todo al principio.


Ir al psicólogo supone aceptar que tenemos un problema y eso es algo bastante difícil para la mayoría de las personas pues supone ser conscientes de que somos vulnerables y de que no podemos resolverlo todo solos. Además, en muchos casos supone que terceras personas como nuestras parejas o familiares sean conscientes que algo no va bien y eso tampoco es agradable. Ir al psicólogo supone contarle a un desconocido nuestras intimidades, penas y perturbaciones. ¿Es que eso es cómodo para alguien? Es evidente que no.


Lo que debemos plantearnos es si vencer estos obstáculos que son inevitables cuando uno empieza a ir a terapia merece la pena. Arriesgarnos a tomar esta decisión supone arriesgarnos a mejorar, a cambiar nuestra vida, a enfocar nuestros problemas de forma más positiva y no esconderlos en lo más profundo de nosotros para intentar no darnos cuenta de lo que nos pasa. Podemos hacerlo por temporadas pero si hay algo que verdaderamente no funciona acabará por resurgir, volveremos a ser conscientes y por tanto a sufrir.


Mi consejo para tomar esta difícil decisión es que si lo dudamos quizá es porque lo necesitamos, si no fuera así el psicólogo debería ser el primero en decirte que no te hace falta. Sufrir resulta inevitable e incluso necesario en la vida,  pero no tiene por qué ser lo más frecuente. Si echas la vista atrás y gran parte de tu vida está marcada por el sufrimiento, la ansiedad o el enfado de forma constante o intermitente, debes plantearte que tropezar tantas veces con la misma piedra puede ser indicativo de que algo no va bien. ¿No es eso suficiente para decidirnos a cambiar? Todo aquello que nos haga sufrir de forma recurrente y que no seamos capaces de resolver por nosotros mismos puede ser susceptible de ser tratado por un profesional que nos ayude a manejarnos mejor y sufrir menos.



Fotografia Victor Hijosa